Datos y cifras
- La enfermedad renal comprende la lesión renal aguda (LRA) y la nefropatía crónica.
- La nefropatía crónica puede detectarse mediante un simple análisis de sangre (creatinina sérica) y orina (albuminuria) que se realiza en los servicios de atención primaria.
- Se calcula que la nefropatía crónica afecta a 674 millones de personas en todo el mundo, la mayoría de las cuales viven en países de ingresos bajo y mediano.
- La forma más grave de nefropatía crónica es la insuficiencia renal, que requiere diálisis o trasplante de riñón para sobrevivir.
- Se desconoce la carga mundial de la lesión renal aguda (LRA).
Panorama general
La enfermedad renal se produce cuando los riñones ya no pueden eliminar con normalidad los residuos y el exceso de líquido del torrente sanguíneo. La lesión renal aguda (LRA) tiene un inicio abrupto y a menudo es reversible si se realiza una intervención a tiempo. En cambio, la nefropatía crónica progresa de forma gradual y suele ser irreversible. Su gravedad varía desde una disfunción leve hasta la insuficiencia renal. Las personas con insuficiencia renal suelen necesitar diálisis o trasplante de riñón para sobrevivir.
La enfermedad renal causa morbilidad, discapacidad y mortalidad prematura importantes, en parte porque es causa y consecuencia de enfermedades cardiovasculares. La carga de la enfermedad renal aumenta al mismo tiempo que la de la diabetes y la hipertensión arterial y que el envejecimiento de la población. Las desigualdades en todo el mundo para acceder a pruebas diagnósticas, medicamentos esenciales, trabajadores de salud y tratamientos sustitutivos de la función renal suponen un problema fundamental a nivel mundial, determinante en cierta medida de la muerte evitable de millones de personas cada año.
Síntomas
La enfermedad renal suele ser asintomática hasta etapas avanzadas, por lo que la realización de pruebas diagnósticas de manera periódica es tan importante en las personas de riesgo. Algunos síntomas de la enfermedad renal avanzada o grave son la fatiga, la dificultad respiratoria, picores generalizados, hinchazón en las piernas, calambres musculares, náuseas o vómitos.
Nefropatía crónica
La nefropatía crónica tiene una amplia variedad de causas, entre ellas la diabetes, la hipertensión arterial, las enfermedades cardiovasculares, la glomerulonefritis (inflamación de las unidades de filtrado del riñón), algunas afecciones genéticas, ciertos fármacos y toxinas e infecciones. En los países de ingreso bajo y mediano, una proporción considerable de personas con nefropatía crónica no tiene exposición conocida a factores de riesgo conocidos.
Esta enfermedad se diagnostica utilizando pruebas de creatinina sérica para calcular la tasa de filtración glomerular: una tasa de filtración glomerular baja puede indicar la presencia de enfermedad renal. Dos valores de esta tasa menores de 60 ml/min/1,73m2, obtenidos con al menos 90 días de diferencia, indican la presencia de la enfermedad. La excreción persistentemente elevada de albúmina en la orina, lo que se conoce como «albuminuria», puede detectarse cuando la proporción albúmina-creatinina (ACR) en la orina es superior a 3 mg/mmol (30 mg/g), lo que también indica la presencia de nefropatía crónica.
El riesgo de desarrollar esta enfermedad puede reducirse con un estilo de vida sano en el que se practique actividad física de forma regular, se mantenga un peso corporal saludable y se evite el consumo de tabaco. En personas con diabetes, hipertensión arterial y enfermedades cardiovasculares, un buen control de la presión arterial y de los niveles de glucosa y ácidos grasos en la sangre, junto con las medidas de estilo de vida anteriormente mencionadas, puede ayudar a reducir aún más el riesgo de desarrollar nefropatía crónica.
Integrar la salud renal en la atención primaria es esencial para lograr un diagnóstico precoz y ofrecer tratamientos oportunos. En los servicios de atención primaria pueden realizarse pruebas diagnósticas rutinarias («búsqueda de casos») para calcular la tasa de filtración glomerular y de albuminuria en personas con hipertensión arterial, diabetes y enfermedades cardiovasculares, con el objetivo de diagnosticar y tratar la enfermedad en una fase temprana.
El tratamiento de la enfermedad se centra en ralentizar la progresión, reducir el riesgo cardiovascular y prevenir las complicaciones de la enfermedad en fase avanzada.
Para el tratamiento de la insuficiencia renal puede ser necesario un tratamiento sustitutivo de la función renal (diálisis o trasplante de riñón).
Cuando el trasplante o la diálisis no estén disponibles, sean inasequibles o no respondan a los deseos del paciente, puede ofrecerse una atención renal menos invasiva a modo de tratamiento complementario centrado en el control de los síntomas y la calidad de vida.
Lesión renal aguda (LRA)
La LRA representa un deterioro de la función renal durante horas o días y puede ser reversible mediante una atención oportuna. Aunque la LRA y la nefropatía crónica difieran en inicio y reversibilidad, están estrechamente relacionadas: la LRA puede provocar nefropatía crónica, y esta última, a su vez, aumenta el riesgo de que se produzca la primera. Incluso un solo episodio de LRA aumenta el riesgo de nefropatía crónica y muerte.
Las causas comunes de la LRA son la sepsis, las operaciones de cirugía mayor, los traumatismos, las complicaciones del embarazo, los medicamentos nefrotóxicos y la hipovolemia.
La LRA se diagnostica por el aumento de los niveles de creatinina sérica más allá de los valores de referencia (previos a la enfermedad) y/o por niveles anormalmente bajos de producción de orina.
La enfermedad puede prevenirse evitando y tratando la deshidratación, las infecciones y las complicaciones relacionadas con el embarazo.
El manejo de la LRA se centra en tratar la causa, corregir las alteraciones de líquidos y electrolitos y ofrecer diálisis temporalmente en caso necesario.
Respuesta de la OMS
En mayo de 2025, la Asamblea Mundial de la Salud aprobó una resolución sobre la reducción de la carga de las enfermedades no transmisibles promoviendo la salud renal y fortaleciendo la prevención y el control de la nefropatía. En la resolución se pide promover la salud renal a lo largo de toda la vida, mejorar la detección y el manejo precoces de las enfermedades renales —especialmente en personas con diabetes e hipertensión— y garantizar un acceso equitativo a medicamentos y servicios esenciales.